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AL CUIDADO DEL SISTEMA CIRCULATORIO; VARICES

TALLER AL CUIDADO DEL SISTEMA CIRCULATORIO; VARICES

La sangre, impulsada por los latidos del corazón, circula por las arterias, les suministra nutrientes y oxígeno a los tejidos del organismo y regresa al corazón a través de las venas. Las venas al igual que las arterias, son vasos tubulares de diversos tamaños, que tienen en sus paredes internas unas válvulas pequeñísimas que impiden que la sangre vuelva hacia las arterias. Cuando esas válvulas no funcionan correctamente, la circulación se altera y la sangre se acumula en las venas y las dilata. El resultados son las varices: venas anormalmente dilatadas, abultadas y, a menudo, azulosos y nudosas. Estas venas protuberantes suelen ir acompañadas de un dolor sordo y constante. Entre las características de las varices están hinchazón, escozor, calambres, sensación de pesadez y úlceras en las piernas.

Factores de riesgo; permanecer en la misma posición, ya sea sentada o parada por periodos prolongados, cruzar las piernas, no hacer ejercicio, exceso de peso, embarazo y levantar objetos pesados, todo esto aumenta la presión en las piernas, lo que a su vez incrementa la probabilidad de desarrollar varices.

También el estreñimiento, insuficiencia cardiaca, enfermedades del hígado y tumores abdominales forman  varices. Y la herencia también, la deficiencia de vitamina C  y bioflavonoides, pueden debilitar la estructura colágena de las paredes de las venas, volviéndose un factor para su desarrollo.

 

 

RECOMENDACIONES

  • Dieta baja en grasa y en carbohidratos refinados, comer mucho pescado, frutas y verduras frescas
  • Comer mucha fibra para evitar el estreñimiento y mantener limpio el intestino.
  • Evite la proteína de origen animal. Los alimentos procesados y refinados, el azúcar, el helado, quesos, tabaco, alcohol y sal.
  • La Coenzima Q10: mejora la oxigenación de los tejidos y aumenta la circulación y la inmunidad.
  • Ácidos grasos esenciales: mitigan el dolor y ayudan a preservar la flexibilidad de los vasos sanguíneos. Los encuentras en pescados, aceites prensados en frío, semillas de girasol, calabaza, linaza y chía.
  • Vitamina C; una deficiencia de esta vitamina y de bioflavonoides, debilita la estructura colágena de las paredes de las venas. La vitamina C, reduce la tendencia a la coagulación, la encuentras en la mayoría de las frutas, principalmente en la guayaba, cítricos, brócoli, hojas verdes y germinados.
  • Vitamina E; evita que se adhieran placas a las paredes de las venas, los aceites vegetales son muy buena fuente de esta vitamina.
  • Ajo: para mejora la circulación.
  • Magnesio y Calcio: juntos ayudan a reducir la tendencia de coagular de manera anormal la sangre.
  • Después de bañarse, se puede aplicar aceite de ricino  o compresas de infusión de caléndula en las venas afectadas y masajéese en dirección ascendente comenzando en los pies.

Limpieza de la sangre

 

La importancia de mantener limpia nuestra sangre, radica en las funciones que desempeña, de llevar nutrientes a las células y eliminar los desechos, transportar hormonas de las glándulas a través de todo el cuerpo, ayudar a regular la temperatura corporal y mantener el equilibrio entre los ácidos, sales y agua de las células para su mejor desempeño.

 

Es muy fácil afectar el equilibrio de la sangre por productos químicos, como el  monóxido de carbono y metales tóxicos que respiramos o ingerimos como el plomo o la grasa. Sumado esto a la ausencia de nutrientes debido a la pobre ingesta de alimentos vivos.

 

Existen varias técnicas para purificar la sangre, ya sea ayudando a eliminar las sustancias extrañas del organismo, o proporcionando nutrientes claves que ayuden a restaurar la sangre y reforzar su función.

 

Una terapia de limpieza muy sencilla y que podemos realizar cada mes consiste en el consumo de frutas, verduras, jugos o infusiones. Por ejemplo:

El primer día ya bien decidido a llevar un plan de alimentación que ayude a la limpieza de la sangre, se inicia con el consumo de frutas y verduras crudas, incluyendo muchas bebidas verdes, durante 3 días. Al cuarto día, continuar con jugos naturales (limón, betabel, zanahoria y hojas verdes, alfalfa, trigo germinado) e infusiones de diente de león, cardo mariano, raíz de regaliz, raíz de bardana o trébol rojo. La clorofila presente en estos alimentos ayuda tanto a eliminar los tóxicos presentes en la sangre y aporta un sin fin de nutrientes que fortalece la sangre impidiendo que radicales libres afecten la salud de cada una de nuestras células. Repetir de uno a tres días el consumo de frutas, verduras, jugos o tés. Para reiniciar con el un plan de alimentación equilibrado y completo con alimentos vivos pero de todos los grupos principalmente cereales integrales (trigo, arroz, maíz, etc) leguminosas (frijoles, garbanzos o lentejas), grasas (aceite de oliva, semillas oleaginosas, aguacate, etc.)