Nutrición

¿SUFRES DE ESTRÉS?

El estrés en sí mismo no es necesariamente perjudicial. Todo el mundo necesita objetivos y retos. Pero el exceso puede ser perjudicial. Le explicamos cómo detectar cuando el estrés se está volviendo incontrolable.

El estrés es un desencadenante conocido para la depresión y también puede afectar su salud física. Así que es importante identificar las causas de estrés en su vida y tratar de minimizarlos.

 

El estrés y sus manifestaciones.

A nivel físico.

  • Opresión en el pecho.
  • Hormigueo o mariposas en el estómago.
  • Sudor en las palmas de las manos.
  • Palpitaciones.
  • Dificultad para tragar o para respirar.
  • Sequedad en la boca.
  • Temblor corporal.
  • Manos y pies fríos.
  • Tensión muscular.
  • Falta o aumento de apetito,
  • Diarrea o estreñimiento.
  • Fatiga.

A nivel emocional o psicológico.

  • Inquietud, nerviosismo, ansiedad, temor o angustia.
  • Deseos de llorar y/o un nudo en la garganta.
  • Irritabilidad, enojo o furia constante o descontrolada.
  • Deseos de gritar, golpear o insultar.
  • Miedo o pánico, que si llega a ser muy intenso puede llevar a sentirnos «paralizados».
  • Preocupación excesiva, que se puede incluso manifestar como la sensación de no poder controlar nuestro pensamiento.
  • Pensamiento catastrófico.
  • La necesidad de que «algo» suceda, para que se acabe la «espera».
  • La sensación de que la situación nos supera.
  • Dificultad para tomar decisiones.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Disminución de la memoria.
  • Lentitud de pensamiento.
  • Cambios de humor constantes.
  • Depresión.

A nivel de conducta.

  • Moverse constantemente.
  • Risa nerviosa.
  • Rechinar los dientes.
  • Tics nerviosos.
  • Problemas sexuales.
  • Comer en exceso o dejar de hacerlo.
  • Beber o fumar con mayor frecuencia.
  • Dormir en exceso o sufrir de insomnio