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Tu cerebro y el DHA

El DHA pertenece a una clase especial de ácido graso poliinsaturado, de cadena larga y altamente concentrado que llamamos OMEGA 3, que tiene efecto en muchos sistemas biológicos del cuerpo, como regulación del crecimiento, modulación de la inflamación, metabolismo de las lipoproteínas, función del sistema nervioso y del cerebro.
El omega 3 es una molécula fundamental de la estructura y actividad de las membranas celulares. Tiene una fuerte influencia en la producción de reguladores celulares. Tiene funciones especializadas en tejidos neurológicos, especialmente en la retina. Influye también en la producción de sustancias que controlan la respuesta inmune del cuerpo.
El DHA es un tipo de ácido graso Omega 3 que se encuentra en animales acuáticos, plantas y sobretodo, microalgas. La deficiencia de DHA se ver particularmente en el cerebro: existen cambios en la composición de la membrana neural, visión borrosa, problemas de aprendizaje y otras condiciones nerviosas y de visión. Su deficiencia también se relaciona con ateroesclerosis, trombosis, enfermedades inflamatorias, cáncer y problemas de metabolismo y sistema nervioso.
El 60% del cerebro es grasa estructural, del cual el 25% es DHA, se encentra:
En el cortex cerebral: parte exterior del cerebro. En las membranas simpáticas: terminaciones de la neuronas, donde se transfieren los mensajes.
En las mitocrondrias de las neuronas: son las que generan la energía para las células y dan vida al cerebro.
Fotoreceptores: son una parte de la retina que usa el DHA como conductor. La retina es el tejido del cuerpo que tiene la mayor concentración de DHA. Los niños que la reciben tienen mayor agudeza visual y procesan mejor las imágenes.
Pero como los fotoreceptores se renuevan cada día, se recomienda la suplementación también en edad adulta.
El DHA tiene un rol preponderante en el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del feto y los pequeños, ya que se incorpora en la membrana fosfolípida del cerebro y de la retina. En los niños pequeños, la principal fuente de DHA es la leche materna, esencial para evitar problemas neurológicos, sobretodo en los primeros 21 días de vida.
EL DHA EN EDAD ADULTA
Estudios hechos en el Departamento de psiquiatría de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, evidenciaron una relación entre la severidad de la depresión y los niveles bajos de ácidos grasos.
Esquizofrenia: investigadores del Departamento de Psiquiatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Georgia, descubrieron niveles muy bajos de DHA en estos pacientes.
Alzheimer y demencia senil: estudios recientes han observado que personas que murieron del Alzheimer tienen una deficiencia de ácidos grasos, especialmente DHA.
Un estudio del Departamento de medicina de la Universidad Nacional de Gunma, Japón, observaron que la suplementación con DHA mejora en un 65% los síntomas de demencia senil.
DHA EN LA DIABETES
Todas las hormonas, incluyendo la insulina y el glucagón responsables del control de azúcar en sangre, están compuestas de ácidos grasos esenciales. Si hay deficiencia de éstos, se interrumpe su producción.
El DHA mejora la función de los receptores de insulina, que ayudan a bajar los niveles de glucosa.
El DHA es un importante componente de la retina. La degeneración de retina es una causa común de ceguera en los diabéticos.
El Dha ayuda a corregir los síntomas de neuropatías (dolor al engullir y destrucción de nervios y terminales nerviosas) en personas diabéticas.











